Biografia

Mi Infancia

Mi Infancia - SergioEsquivel (1)Como ser justo al explicarlo… en esos años  no faltaba nada de lo básico y no sobraba absolutamente nada. Quizá el ser feliz hacía ver ciertas  cosas como innecesarias.  Habrán pasado desde aquel 8 de Diciembre de 1946 unos 7 años cuando sentí el deseo de poseer alguna cosa. Todo sucedió tan natural como despertar en aquella  pequeña y sureña  Ticul, en la región Puuc de los mayas. Mi abuelo, el doctor, y mi padre, el maestro, eran parte laboriosa de aquella comunidad. Mi madre, con su maravilloso y alegre carácter, proveyó siempre, en el medio de una feliz sencillez con todo y sus once embarazos , una manera  fácil y moderada de vivir el cada día. Fui el quinto, así que heredé siempre ropa, zapatos y todo lo que aún tenía alguna utilidad, incluidos los libros de la escuela. Era despertar y jugar,  hasta  que se anunciaba la noche, los árboles del patio de esa primera casa y las múltiples subsiguientes fueron universos interminables, parque de juegos y dispensario de frescas y deliciosas frutas. Los primeros años de escuela ya en Mérida siempre con la buena suerte de buenos, y tolerantes maestros.

La música comenzó a existir  en mi vida al llegar la época de la secundaria.  Fue tan impactante para mi escuchar cientos de veces aquellos primeros discos  de larga duración,  que me creció a tal grado el deseo de aprender a tocar una guitarra, que no pude esperar y fabriqué una,  a mi entender claro, pero ¡sonaba!  (Aún la tengo conmigo). Con ella aprendí a “puntear” y posteriormente las primeras posiciones o armonías, observando a los que ya sabían y apoyándome en sus consejos. A partir de esos días, me recuerdo en las fiestas tocando Rock and Roll con mi grupo de amigos. Después llegó la decisión de marchar a la capital de México a estudiar Educación Física, mi primer amor, después estudiaría Arquitectura.
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Lejos de casa

Lejos de casa - SergioEsquivel (3)La gran ciudad de México resulto sobrecogedora para mí, después de un viaje por ferrocarril que duro cerca de 53 horas con mi hermano Wilbert, quien recién había concluido su carrera en la misma escuela a la cual  me dirigía. Apuros, mucho empeño, trabajos aparte de la escuela para ayudar a mi sostenimiento, fui operador de una prensa hidráulica por un breve tiempo en una fábrica de radios, árbitro de futbol infantil (no lo vuelvo a hacer) los fines de semana y cosas por el estilo durante todo es primer año, al segundo me gané como beca una plaza de ayudantía, que consistía en tener una escuela  y ser “prácticamente” el encargado de impartir a toda ella las clases de educación física. En aquellos años formamos, mis amigos y yo, por diversión y gusto un trio de guitarras y en esos días sin darme cuenta realmente escribí mi primera canción. “Jamás volverás”. Llegamos al grado de hacer pruebas para que nos contratara la CBS, importante compañía disquera, cosa que no sucedió. Para cuando terminé mis estudios y como premio a mi promedio de calificaciones me permitieron elegir el lugar en el cual impartiría clases y ni tardo ni perezoso pedí que fuera  en Yucatán, para ese entonces había compuesto ya una docena de canciones.

 

Instalado de nuevo en Mérida comencé a impartir clases y por ahí un buen día, en alguna reunión, alguno de los presentes me dijo que a su parecer mis canciones eran buenas como para que pensara en la posibilidad de cantarlas profesionalmente. Y en ese momento la música se puso de nuevo frente a mí. Siguió  un año de mezclar las canciones con las clases, cosa muy difícil por los horarios tan contrapuestos. Formamos un dueto y alguien, como siempre sucede, nos facilitó el conocer al director artístico de una compañía  disquera y he aquí que grabamos un disco de cuatro canciones (las cuatro fueros seleccionadas de entre las mías) nos presentaron en los más importantes programas de televisión de ese entonces, nos presentamos en eventos promocionales y todo sucedió en ese verano de 1967. Regresamos a Mérida porque yo tenía la obligación magisterial y con gran sorpresa supimos que nuestra grabación era ya ¡un éxito en la radio! Actuaciones en muchos escenarios y eventos, en fin fue un año  atípico y alegre al final del cual mi compañero decidió seguir su camino como solista.

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Empeño y triunfo

Fue el mes de marzo del año que siguió, cuando tomé la decisión de que la música era el camino que quería seguir en la vida y la decisión fue regresar a vivir a la capital del país y tocar puertas  de nuevo. Otra vez los apuros, la lucha y el empeño, buenas personas que se hicieron mis amigos y me ayudaron, muchas canciones y mucho trabajo hasta que en 1969 llegó un gran éxito en la voz de José-José la canción “Alguien Vendrá” que escribí en mancuerna con Memo Salamanca, a quien debo mucho el haber conocido el mundo editorial de la música.

Fue entonces cuando comenzaron a abrirse las puertas, la primera grabación para discos Orfeón bajo la dirección de Paco de la Barrera, quien falleciera poco tiempo después sin que hubiéramos concluido. Llegó a la compañía entonces alguien que también se hizo muy importante en mi vida artística, me dirigió el maestro Rubén Fuentes. Con él concluimos la grabación y me ayudó en mi primera participación en un festival importante de música en el cual obtuve el tercer puesto, hecho muy valioso para mí porque la calidad de los concursantes fue de primer nivel, verdaderas y grandes figuras del espectáculo de aquellos años.

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Esa actuación y las obras que en ese entonces me comenzaban a grabar variados artistas hicieron que yo fuera invitado a participar en la primera  emisión del festival de la O.T.I. en 1972 ocasión en la cual no llegué a la etapa final. El siguiente año sorprendí a todos los conocedores con la originalidad del tema “Que alegre va María” (Mismo que puse a nombre de esposa, quien fue el motivo de mi inspiración).  Ese festival se convirtió en mi escaparate anual para mostrar mi trabajo creativo y finalmente, después de muchísimas historias gratas, hizo posible que el gran público conociera al autor de esas canciones cuando participe en 1979 con la canción “Un tipo como yo” (también dedicada a mi esposa Celia).  Ahí conocí el gran éxito  y tuve la suerte de llegar al público masivamente. Creo que en los siguientes dos o tres años las cosas sucedieron muy a prisa para como es mi manera de llevar la vida. Grabación en España viajes por casi toda América y un sinfín de programas de televisión en todos lados radio, grabaciones y, en fin, recuerdo esa época como un remolino, hermoso por un lado y muy difícil por el otro.

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En el fondo no me resulta natural el mundo de la  “farándula” como le dicen, mi forma de ser es otra, necio con mi deseo de búsqueda de valores  y quimeras que de siempre se han anidado en mi alma, me hacen tomar la decisión de regresar a Mérida y dar a mi familia la oportunidad de vivir más como familia. Sin dejar de ser lo que amo ser: compositor. Desde ahí continúo, hasta el día de hoy, con mi carrera.

Los sueños grandes

Que difícil ha sido convencer a mis mejores amigos  de que mi decisión fue algo bueno. Muchos de ellos no me comprenden, pero sin meterme en temas filosóficos,  creo que la vida consiste en tratar de sobrevivir de la manera más placentera y cercana a la felicidad. Creo que bien ha valido la pena el esfuerzo. Sigo en lo mío, fiel a mis ideas, trabajando en lo que me gusta hacer, la música.

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Actualmente sigo realizando mis presentaciones, disfruto mucho hacerlo en los teatros, se bien que mi obra es un poco diferente al promedio en su temática, pero las personas reciben de mi mucho respeto,  trabajo con los compositores que empiezan, sin importar su edad, voy cercano a los 25 discos publicados y cercano a las cuatrocientas canciones publicadas en la industria formal, no  sé en realidad cuantas canciones he compuesto pero son muchas. Me enseñe a escribirlas escuchando a los que saben y echando a perder muchas. A veces me sonrojo al escuchar algunas de mis canciones de antes.

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Quisiera vivir toda mi vida haciendo lo que hago, he recibido muchos más reconocimientos de los que nunca imaginé. Muchas personas finalmente me dan muestras de que comparten mi filosofía de vivir, de pensar y me dan el premio mayor que es su reconocimiento y su amistad. ¿Alguien conoce un mejor camino para andar por este breve espacio de tiempo que nos dan para vivir?

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Sergio Esquivel

2013